Certificarse: ventaja competitiva o mínimo imprescindible


Certificado IMQ ImagenHasta hace poco tiempo, se consideraba la certificación de una empresa en una o varias normas internacionales como una ventaja competitiva, que derivaba la influencia de diversos factores, tales como:

– La competencia: si nuestros competidores no están certificados, tenemos ventaja frente a ellos.

– Los clientes: la certificación, además de una credencial atractiva por sí misma, implica que la organización ha normalizado y formalizado sus procesos productivos, lo que hace que trabaje mejor (con más calidad, seguridad, ambiente de trabajo, etc.)  y, por tanto, que entregue un mejor producto final.

– El consumidor final: los productos y/o servicios certificados resultan más atractivos y pueden determinar la intención de compra, hasta el punto de que el consumidor esté dispuesto a pagar más.

– Los accionistas: el valor de mercado de una organización certificada puede aumentar y, por tanto, potenciar la inversión de los accionistas.

– La comunidad: sus diferentes grupos pueden reaccionar positiva o negativamente ante el impacto de la actividad que una empresa lleva a cabo, y ese impacto siempre mejora al aplicar certificaciones.

Estos factores hacían necesario que las organizaciones se plantearan, cada  vez con más frecuencia, la obtención de diversas certificaciones, primero como un valor añadido y, después, como una parte fundamental de su ventaja competitiva.

La evolución de los mercados internacionales ha dado un paso más, y hoy en día cada vez es más frecuente considerar las certificaciones como lo mínimo que se espera de una entidad capaz de competir en los mismos, hasta el punto de que en algunos ellos, estas certificaciones se han llegado a convertir en una barrera no arancelaria al comercio internacional, de modo que, si no se poseen, resulta poco menos que imposible comercializar productos o servicios de una empresa.

Existen muchos estándares internacionales de reconocido prestigio que se hacen cada vez más imprescindibles en una organización que quiera resultar competitiva, o más aún, que no quiera condenarse a desparecer de algunos mercados. Entre otros: ISO 9001 – Sistemas de Gestión de la Calidad; ISO 14001, Sistemas de Gestión Medioambiental,  OHSAS 18001, Sistemas de Gestión de la Seguridad y Salud Laboral, ISO 5001, Sistemas de Gestión de  la  Energía,  etc.

José Manuel Sánchez Rivero
Socio Auditor de Laborprex Auditores

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