Las muertes en accidente laboral crecen el 72,7% en lo que va de año en Extremadura


La estadística sigue siendo trágica en la región, que solo en el primer trimestre de 2011 registró ocho fallecidos.
Desde enero hasta septiembre de este año han muerto un total de 19 personas por accidente laboral en la región, ocho más de las que fallecieron por el mismo motivo durante el mismo periodo de 2010.
La estadística es poco halagüeña y de seguir esta progresión, lo más seguro es que se superen las personas que el año pasado murieron en Extremadura mientras trabajaban, iban o venían hacia su puesto laboral. Fueron 21, por lo que solamente faltarían dos muertes más para alcanzarlas. Por el momento son un 72,7% más de muertes.
Suena duro, pero lo cierto es que tan fatal proporción no deja de crecer, a pesar de que disminuye la ocupación laboral, una realidad que a los sindicatos les preocupa de forma seria.
Formación escasa
«Hoy por hoy, no muere más gente por esta causa en Extremadura simplemente por una cuestión de suerte», indica Concha Gómez, secretaria de salud laboral de CC. OO.
La crisis se encuentra detrás de esta acumulación de víctimas, que se concentra entre los sectores de la construcción y el agrario y que en los últimos cuatro años no ha dejado de crecer.
¿De qué manera incide la limitación económica sobre la siniestralidad laboral? Los sindicatos coinciden a la hora de señalar que la prevención de riesgos y las medidas de seguridad son dos de los capítulos por los que las empresas empiezan a recortar inversiones cuando tienen que ajustar sus cuentas.
«Es lo primero de lo que se prescinde en situación de crisis», apunta Rosario Riñones, secretaria de acción sindical y empleo de UGT. Una actitud que pone de manifiesto que a la salud laboral continúa sin concedérsele toda la importancia que tiene.
No todos los empresarios tienen en cuenta la seguridad de sus trabajadores, ni tampoco la administración, según apuntan los representantes sindicales, que piden a las autoridades que a la vista de la siniestra estadística sobre víctimas de trabajo, extremen al máximo la vigilancia para detectar incumplimientos. «Esperamos que se tenga en cuenta a la hora de negociar el nuevo plan de trabajo», confía Rosario Riñones.
La precariedad laboral se apunta como otro de los orígenes de la siniestralidad, además de la falta de formación de buena parte de las víctimas, contratadas en algunos casos de manera irregular.
«Un cóctel molotov -apunta Riñones- que se está llevando por delante muchas vidas». Demasiadas, en una región como la extremeña, en la que los representantes sindicales ya dieron la voz de alarma el año pasado, organizando incluso una concentración para llamar la atención sobre el problema. Sus cifras no suelen coincidir con las que maneja la administración, según ellos porque esta solo concede oficialidad a los muertos que figuraban en la Seguridad Social.
Los hay, sin embargo, que oficialmente no existen por no estar registrados en ese régimen, otra obligación que se obvia cuando la crisis aprieta.
Un dato que se viene observando en los últimos cuatro años en la región es bajada en la edad de las víctimas de siniestros de trabajo. Crecen los fallecidos y heridos que tienen entre 20 y 30 años, trabajadores «que muchas veces no tienen la formación necesaria para la función que tienen que desempeñar, sin que se evalúen los riesgos que ello conlleva», apunta Concha Gómez, del sindicato Comisiones Obreras.
Otras veces es un exceso de confianza el que conduce al accidente a quienes creen que el arnés o el casco no son del todo necesarios. En cualquier caso, el freno a la progresión de víctimas laborales tiene que venir de la adopción de medidas colectivas que determinen trabajadores, administración y empresa.
Fuente: Periódico Hoy Extremadura
Fecha: 21/10/11
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